





Erotic Diary of an Office Lady es el punto y final a la saga Lady Journal comenzada en 1972 con Office Lady Journal: Scent Of Female Cat. Dirigida por Masaru Konuma quien dirigiera otras roman porno para la Nikkatsu como Hana to Hebi (Flower and Snake 1974), Ikenie fujin (Wife to Be Sacrificed 1974) o Nureta Tsubo (Wet Vase 1976) todas con la maravillosa actriz pro Naomi Tani.El vinculo que sosntiene con su jefe en un principio parece satisfactorio, tal como se puede comprobar en la primera relación sexual que mantiene. La chica llega a casa y apenas la deja entrar por la puerta insinuando que se la levanta el que apeste a gorrina. En este caso queda claro la erótica del momento, una de esas pocas roman porno que se afirman eso del romanticismo. Claramente un sexo apasionado y sin censura en el que acaban diciéndose todas esas cositas tan molonas de "te quiero". Todo esto contrasta con la aparente normal y aburrida vida de currante de Ami. Es una señorita normal que comparte casa con su padre al que le pirra el sake. A parte de esto su padre intenta emparentarla en uno de esos matrimonios organizados que elaboran allá en el Japón. Es obvio que el amorío secreto que mantiene acaba por privarla de sus necesidades como mujer llevándola a cuestionares su anodina vida.
Estas historias pueden ser el desencadenarte de que el día que conoce a un vendedor ambulante de pollitos termine acabe enamorándose de él. Es por eso que lo visita a su casa, pero la primera vez el vendedor hace un amago de violación, no es hasta el segundo encuentro en que ella decidirá entregarse apasionadamente.
Finalmente decide dejar a su jefe a quien no le hace ni jodida gracia. Por lo que la toma por la fuerza en una de esas rape escene usuales de las roman. Los últimos minutos de rodaje nos queda algo completamente romanticón que te quita todo el subidón.
Linda Yamamoto cantante japones que triunfo en los 70 en la escena pop saco al mercado el single Nerai uchi que la glorifico musicalmente, recientemente se me acaba revelar como mito póstumo de lo kitsch japones, la música de este disco podría ser la banda sonora de cualquier Pinky Violence.