De mis andaduras por Japón no les he contado sobre los conciertos en los que me perdí. Lo cierto es que no hay lugar a queja, lo pasé genial a todos los conciertos y siempre hay alguno sino casi cada día, todos los fines de semana. En su gran mayoría fueron conciertos hardcore punk, una auténtica locura desatada en el escenario y entre el público. Puedo decir y digo que en Japón la gente se toma en serio las actuaciones de las bandas. Ojo, otra cosa ya es el después por así decirlo, algo que no puedo describir muy bien siendo gaijin, pero parece ser que por muy punk que seas, nunca lo eres del todo. Tienen como una pose de concierto, tras el cual han de regresar a sus casitas, o a dormirse por cualquier rincón. En uno de estos, a un punko casi le partí los piños y me la tuvo jurada toda la noche, no hizo otra cosa que dirigirme miradas asesinas, incluso cuando rematé con él y sus colegas en lo que allí llaman uchiage (うちあげ) , algo que podría describir como una ‘fiesta’ post concierto que celebran la banda y sus colegas.
GAUZE en sus años mozos
Pero bueno, a mí quedó el sabor de ser algo en lo que perder el tiempo hasta la puesta en marcha del metro. La primera vez, fui llevado a esto por engaño pensando que la noche se dirigía a otro local. ¡Pero no os engañéis!! esto consiste; en de alguna manera alquilar una parte o habitación en restaurante para una cantidad generosa de personas, por una/s hora/s en la que puedes zampar y beber todo lo que quieras. Y como decía, mi amigo no me quito ojo de encima toda la noche. Me la juego a que debía de pensar este Gaijin Yaro qué cojones hace aquí… En fin, debido a no existir metro nocturno (eso es la inmensa putada de esta gran ciudad), las costumbres y los vicios de las gentes han de adaptarse y es por eso que los conciertos tienen horario infantil, sobre las 6 de la tarde!! Yo he llegado a ver a NIÑAS de 4 o 5 años pululando entre los presentes... Sí, no tiene precio ver estas situaciones.
Estos son algunos de los flyers que sobrevivieron a las aventuras que viví en Tokyo. También aprovecho para adjuntar en este post algunos de los discos que considero indispensables si les gusta el hardcorepunk japonés, o desean iniciarse.
Moshi moshi!! ¡Es Reiko al aparato! ¿se imaginan mantener una conversación? ¿dónde andará esta mujer hoy en día? siempre me ha llamado la atención que nadie se haya preocupado por esto, con el valiosísimo conocimiento hoy en dia - y a saber por cuanto tiempo más- de leyendas aun en pie que trabajaron con ella como Norifumi Suzuki. No hace mucho ha tenido entrevistas pero no suelta mucha prenda, excepto por los orígenes de su carrera. Un dato curioso, en 1972 se negó a desnudarse ante las cámaras para ser cantante pop, hecho que cabreó a productor que le cerró las puertas de Toei medio año. Gracias a esto Miki Sugimoto disfrutó de acceso libre, y ya conocemos sus entregas en solitario.
Una rara avis de los estudios ATG protagonizada por el mitico Noboru Ando, el autentico Yakuza que tras abandonar su carrera delictiva se dedicó a pasearse por los estudios de cine, poniéndose en manos de los cineastas que plasmaban sus vivencias. La historia está basada en acontecimientos ocurridos entre la ciudad de Busan (Corea), y de cómo algunas mujeres emigraron en pequeños botes hacia Shimonoseki a través del mar de Genkai, de ahí el titulo. Ahora bien, Ando se encuentra en algún tipo de aprieto ayudando a estás mujeres a cruzar el charco. La peli trajo polémica consigo, ya que Noboru Ando uso una pistola real en el rodaje, cosa fatídica que no gustó nada a las autoridades locales, que arrestaron al actor junto con el director Juro Kara, esto dio como resultado ser la primera película r-rated. Fue estrenada el 29 de mayo de 1976.
Siempre fascinan las canciones interpretadas por los propios actores, sino fijense en este tema de Noboru Ando. Déjense transportar por la brisa marina y las imágenes a estos acontecimientos.
Una de las últimas películas Kumashiro para la Nikkatsu, antes de unirse a Toei en 1981
donde continuó haciendo películas de vanguardia hasta su muerte en 1995, aunque de un tono menos erótico. Esta película ciertamente es menos complicada que su registro habitual y al mismo tiempo no deja indiferente. De todos los directores roman porno, Kumashiro suele ser uno de los más favorables hacia las mujeres, (punto de mira de este género) especialmente cuando se trata de mujeres con personalidades fuertes.
Sin embargo esta vez su filosofía de los pecados deudores de la madre relegados a la hija pasa buena factura a la protagonista estableciendo una atmósfera opresora y asfixiante. No importa lo duro que trate de tomar el control de su vida, está destinada a seguir los pasos dolorosos de su madre. Saki (Ayako Yoshimura) de dieciséis años vive con su madre en una choza ruinosa, sobreviviendo a base de empujar una parada de fideos durante toda la jornada. Cuando no está ocupada en esto, dedica el resto del tiempo a juegos inocentes con su novio Soto. Y cuando no, se entretiene con un camionero interpretado por el icónico rocker Yuya Uchida que mudó su piel a actor. Como una desdicha no deseada, Saki cree que su singular promiscuidad es un rasgo heredado de su madre. Decidida a cambiar su suerte, toma la decisión de dejar de verlos a ambos, pero es demasiado tarde. Ha quedado embarazada. Su novio viendo la que se le viene encima trata de recaudar dinero para un aborto, mientras el camionero le recomienda que mantenga al bebé. A la joven le gusta el consejo, y decide quedarse con el camionero. Lo que tendrá como consecuencias la depresión y consecuente intento de suicidio de Soto tratando de ahogarse, pero el camionero interviene de nuevo y lo salva.
Paradójicamente la película concluye como empieza pero con Saki – esta vez con un niño en las manos- empujando del carrito de fideos, en lugar de su madre.