Si hay algo que realmente debes hacer en Japón es acudir a uno de tantos cines de la época Showa que todavía existen, y en los que todavía puede uno asistir a pases de pelis de la época. Y especialmente a estos cines pinku que apenas se mantienen abiertos, en los que aún siguen proyectando roman porns auténticas. Hace poco clausuraba uno de los clásicos situado en el barrio Ueno, el ‘’Ueno Okura’’ tras casi cinco décadas de funcionamiento. Pues bien, este cartel que teneis aquí arriba pertenece a uno de tantos festivales Japoneses dedicados al cine retro que celebran año tras año por todo Japón. Este en concreto pertenece al de Fukuoka, aunque también se celebró en Tokyo con el motivo de los 100 años de Nikkatsu que se cumplen este preciso año. La verdad es que la programación era estupenda y recogía a los grandes directores como Tatsumi Kumashiro, Noboru Tanaka, Chusei Sone o Masaru Konuma como podéis ver a continuación:
La publicidad lo anunciaba como el primer noodle western (1985)
No cabe duda alguna en cuanto la importancia de la gastronomía en Japón, y que esta juega un papel fundamental en todos los aspectos de la cultura japonesa. Tanto como parte propiamente arragaida a la tierra, como hacía al mundo exterior. Seguro que muchos de se acercaron en primera instancía a la cultura nipona a través de su rica cocina. Piensen simplemente en la diferencia que supone un film japonés a uno occidental. En los primeros los personajes siempre consumen algún tipo de alimento, y posiblemente en repetidas ocasiones. En cambio para nosotros es habitual ver un película ya sea yankii o de donde sea, y no ver a nadie consumir ni un solo alimento en todo el metraje. ¿Qué ocurre aquí? ¿Somos diferentes y no necesitamos alimentos? Parece una tontería, y es algo muy obvio, pero también algo en lo que nadie repara hasta que se ha familiarizado con este cine.
La película de Juzo Itami utiliza la comida, en este caso el típico plato ramen, como metafora para caracaturizar una cultura en expansión y desarrollo hacia occidente que era y es Japón. Itami creo una obra de arte que traspasa la frontera del cine cocinando en la pantalla un plato tradicional japonés con elaboración occidental.
Itami plantea una serie de situaciones asociadas a la cocina, a traves cuales ilustra al espectador en el arte de comer o cocinar. La primera de ellas sería aprender a comer correctamente el típico ramen, representado en un cuadro clásico, la enseñanza de un sensei anciano que ilustra a su joven discípulo de una manera casi ritual con un conocimento remoto.
Primero observar bien el plato, sus ingrediente, y apreciar los aromas
Apartar con cuidado las tiras de cerdo a un lado del plato y sumergirlas en la sopa
Ahora sí, comer los fideos
Sorber la sopa tres veces
Golpear suavemente una tira de cerdo para secarla y comer
Otra de las situaciones plantea una comida de empresa en la que los comensales han de comportarse de manera correcta, pero el más joven de ellos parece no llevarse bien con estos modales importados. Lo mismo ocurre en otro plano en el que una madame trata de inculcar esta clase modus operandi a unas señoras que quieren educarse en comer pasta italiana. De manera inocente la madame quiere extirpar lo que en ojos de un occidental sería la fea costumbre de hacer ruido al sorber los fideos. Pretenden hacer acopio de un gaijin gordo de cuerpo presente al que imitan su manera de comer, aunque este sea un cerdo tragando y haga más ruido que ellas.
Lo que tenemos aquí es una parodia cómica de Superman en manos del maestro Masasu Konuma de sobras conocidos en estos lares con títulos bajo la manga como Flower and Snake y Wife to be Sacrificed (ambas de 1974) -ahí es nada-. El actor cómico Akira Emoto se apunto a esta fiesta roman dónde se mete en el la vida de un completo inepto e insignificante tanto en su casa, como en su trabajo. Atormentado por su mujer y las burlas en la oficina a las que siempre se ve remitido, en su vida privada sueña con poder llegar a ser algún tipo de Superman nipón. Con asombro se transforma en Dilemman, un viejo superhombre pervert. Los chistes subidos de tono en exceso no faltarán en esta comedia erótica.
Con esta cinta Kumashiro vuelve a Nikkatsu tras un completar unos trabajos mainstream en los estudios ATG, TOEI y SHOCHIKO. Le ofrecieron dirigir otra película sobre strippers, uno de sus fetiches en la época dorada del estudio (Ichijo's: Wet lust, 1972). Pero una vez puesto en marcha el proyecto, Kumashiro está más interesado en crear una variante actualizada sobre el tema, un homenaje modernizado a strippers de la época, un icono perverso más cerca de una cantante pop puta, que una burlesque lujuriosa.
Para el papel principal se escogió a la stripper real Madoka Mika, que interpreta a una stripper ficticia sobreviviendo al tratar de criar a su hijo entre roadshows y diferentes novios. Ese estilo de vida le llevará a cuestionarse el porqué de sentirse atraída siempre hacia el hombre equivocado.
Una de las claves del éxito en los Roman porn , era la habilidad de Nikkatsu en persuadir a famosas figuras de otros campos a desnudarse ante las cámaras. Caso mencionado Ichijo's: Wet lust, con la stripper Sayuri Ichijo quien no tuvo reparos tampoco para introducirse en el biopic ficticio de Kumashiro. Incluso esto ayudo a que otras estrellas respetadas del ámbito cinematográfico quisieran meterse en el rodaje.