School in the Crosshairs (Nerawareta gakuen) Nobuhiko Obayashi, 1981

¿Conocéis a Nobuhiko Obayashi? Bien, pues si no es así, recomiendo que os adentréis en su desbordante mundo de fantasía psicotónica. Seguramente en el extranjero sea conocido por su obra terror-teen “Hausu” (1977). Pero antes de esto ya se dedico a la experimentación visual en 8 y 16mm entre los 60 y los 70, sin embargo “Hausu” fue su primer largo y en el que ya se preveía por donde irían los próximos tiros y su estilizado uso de la cámara. Ojo, puede que mucha gente no considere obras como “School in the crosshairs” que le sirvió de puente guía para su época de films basados en la vida de estudiantes (seishun eiga) de lo mas remarcable en su carrera, pero sin embargo estas películas fueron muy populares en su época. Explorando así el fenómeno “idol” con la actriz Hiroko Yakushimaru quien para entonces era toda una enana (dieciséis años). Hiroko si bien aparte de ser una cara bonita, pone toda la carne en el asador en su interpretación bajo las manos de Obayahi, habría que esperar unos meses al lanzamiento de la mitiquisima “Sailor Suit and Machine Gun” (1981) -los cosplayers todavía la adoran- momento en el que su carrera artística haría cumbre, interpretando una vez más a una chica tan adorable e inocente.
School in the crosshairs” se centra en la vida de una pequeña terrestre, esto es así tal como lo narra alguien de afuera del espacio exterior que parece estar observándola y que se acerca hacia la tierra. Todo esto dando pie ya a un festival de colores y que más bien se asemejaría a un anime. Siguiendo a unos créditos en blanco y negro presentándonos a Hiroko en su habitación en un tono tanto fantasioso, en el que las ventanas no dan a la calle sino que lo hacen hacia una inexistente naturaleza colorida. Obayashi en su estilo muy característico, no para de entretener al espectador utilizando asiduamente recursos visuales como el desvanecido de colores a un tono grisáceo dejando un punto muerto del plano en el que aun se percibe color. Todo lo contrario de estropear el apartado visual, lo enriquece, como ya he comentado antes, dándole un aspecto muy a lo animación japonesa.
Al contrario de lo que parece la película no se centra en ningún aspecto romántico u similar, más bien invita a ver las típicas ansiedades adolescentes “aprobare el examen?!” etc… Hasta que de repente Hiroko descubre que tiene algo mas en el interior que los característicos cambios hormonales de su edad. Tiene la capacidad de alterar físicamente su entorno, como manipular el tiempo o detener a las personas con su poder mental. ¿Qué hacer con estos poderes sobrenaturales que todavía no alcanza a comprender!!?...
Un día aparece una nueva estudiante de intercambio que lo hace sombra, ya que también comparte ciertas habilidades sobrenaturales como ella. En cambio la nueva estudiante intuye a la perfección sus poderes y los usa para hacer el mal y transformar el colegio en un campo de concentración en el que tiene a su servicio una especie de Gestapo grisácea que le hace el trabajo sucio. Ya veis que todo es bastante surrealista y así hasta el tramo final de la película, donde Hiroko se enfrenta a sus dos enemigos mortales, la chica nueva y un tío de lo más extraño que asegura ser de un planeta exterior y que ha venido para unir fuerzas con ella con el propósito de conquistar la tierra. Aquí Obayashi saca toda la imaginería artificial y se manifiesta en un torrente de colores explosivos proporcionando los minutos más alucinógenos de la película. Tanto el (ab)uso del colorido y de la música es cojonuda, no expresándose tanto en la dirección argumental ya que no tiene mucho sentido nada de de lo que ocurre. ¡Pero es todo un completo esplendor para los sentidos humanos!
Con ganas me quedo de conseguir el Soundtrack de la película, seguramente prosiga con la carrera de este señor con “The Little Girl Who Conquered Wolrd” (1983) con otra “idol” de la época Tomoyo Harada. ¡Pero insisto! Hay que darse el placer de conocer sus trabajos.


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